sábado, 8 de noviembre de 2014

Traumatismo de tórax y de columna.

Un traumatismo es una lesión de los órganos o de los tejidos del cuerpo que se produce por una acción mecánica externa.

Tanto los traumatismos de tórax como los de columna, son problemas frecuentes en los accidentes graves, aunque a veces pueden pasar desapercibidos. Su diagnóstico y tratamiento precoz es muy relevante para evitar las grandes complicaciones y secuelas que pueden aparecer.



Traumatismo de tórax

En el traumatismo torácico, el agente físico provoca lesiones en las paredes torácicas y/o en los órganos torácicos, es decir, en los pulmones, el corazón, los bronquios o el esófago.
Además, se pueden producir lesiones vasculares que conducen a hemorragias, por lo que se puede llevar al shock.

Si se producen lesiones en la pleura (el tejido que recubre la cavidad torácica y rodea los pulmones), puede haber hemotórax, es decir, sangre entre las pleuras, o neumotórax, que consiste en aire entre las pleuras.

Si hay fracturas costales complejas podría aparecer la llamada "respiración paradójica", en la que el tórax se hunde al inspirar y se expande al espirar.




Las manifestaciones más evidentes en un traumatismo de tórax son:
  • Hematomas.
  • Dolor.
  • Dificultades en el movimiento.
  • Alteraciones respiratorias y cardiacas.
  • Ansiedad.


La actuación frente a un traumatismo torácico ha de ir encaminada a realizar los siguientes pasos:
  • Estabilizar la ventilación.
  • Taponar las heridas, sobre todo las perforantes.
  • Tranquilizar al accidentado.
  • Evacuar al accidentado cuanto antes.
La mayoría de las muertes por traumatismo torácico suceden en la primera hora, por ello tiene mucha importancia la actuación rápida.


Traumatismo de columna

En cualquier accidente se puede producir una lesión en la columna vertebral, bien por trauma directo o indirecto.

Las lesiones vertebrales en sí mismas no significan especial gravedad, pero secundariamente se puede producir una lesión en la médula espinal, lo que se denomina síndrome medular. Por ello, debemos tomar algunas precauciones en el manejo del accidentado.

Las manifestaciones que nos alertan de la existencia de una lesión vertebral son las siguientes:
  • Dolor, aunque a veces puede no estar presente o puede estar enmascarado por dolores en otras zonas que presentan lesión.
  • Dificultad a la hora de moverse.
  • Posibles signos de síndrome medular, que puede ser:
-Completo: pérdida completa de la sensibilidad y el movimiento por debajo de la lesión.
-Incompleto: con diferentes grados de sensibilidad y alteraciones de la movilidad dependiendo de la zona medular afectada.

El protocolo de actuación frente a estas lesiones es el siguiente:
  • Estabilizar al accidentado.
  • Fijar la columna, inmovilizándola para evitar daños mayores. (Hay que tener especial cuidado al sacar a una víctima de un vehículo, inmovilizándole la columna).
  • Evacuar al accidentado cuanto antes.







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