Se define shock como un desequilibrio entre la demanda de oxígeno de los tejidos y la oferta del aporte sanguíneo. Si no se actúa con rapidez, puede implicar la muerte del accidentado.
El shock se puede producir por:
- Un fallo en la actividad del corazón.
- Una vasodilatación de los vasos sanguíneos. Aumenta la capacidad de los vasos y el volumen normal de sangre resulta insuficiente para proporcionar una perfusión eficaz.
- Un escape de sangre de los vasos por la rotura de los mismos.
En todo caso, se produce una perfusión defectuosa, con la insuficiencia de aporte de oxígeno a los tejidos.
